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Los Peques y la Comida

Informaciòn sobre la leche de soja para los niños.

Informaciòn sobre la leche de soja para los niños.

La mayoría de los pediatras recomiendan consumir leche de soja en niños y niñas con alergia a la proteína de la leche de vaca.
Las estadísticas muestran que entre un 2 y un 3 % de los niños experimentan alergia a la proteína de la leche de vaca en su primer año de vida. Esta situación plantea dudas a los padres sobre cómo actuar con sus hijos, qué alimentos ofrecerles y cómo hacerlo. Para estas casos, recurrir a los derivados de la soja en sustitución de los alimentos que no tolera el niño es una de las primeras recomendaciones que dictan los expertos.

 






 

Alergia a la leche de vaca
La alergia que provoca la leche de vaca en niños se debe a un rechazo de su organismo a las proteínas de este alimento, principalmente la caseína y la betalactoglobulina, consideradas las de mayor poder alergénico.

 

Las posibilidades de que se desarrolle la alergia aumentan cuando uno de los padres lo es, y más todavía si lo son los dos, ya que hay un componente hereditario importante. También influye la edad en la que el niño toma leche por primera vez: a medida que el niño va creciendo se reducen las posibilidades de aparición de este tipo de alergia. Los síntomas que acompañan a esta enfermedad aparecen al poco tiempo de probar la leche, generalmente diarrea en primer lugar. En otras ocasiones se producen catarros crónicos y/o problemas en la piel como dermatitis.

 






 

Por lo general, la alergia a la proteína de la leche de vaca desaparece con el tiempo y, en la mayoría de los niños, la situación revierte antes de 2 años si se han seguido las recomendaciones pautadas. Sin embargo, no en todos los casos tiene curación.
La leche de soja como tratamiento

 

La leche de soja es una fuente excelente de aminoácidos esenciales y proteínas de alta calidad, esenciales para el buen crecimiento y desarrollo del niñoEl tratamiento de esta enfermedad, transitoria en la mayoría de los casos, consiste en seguir una dieta que excluya la leche de vaca y todos aquellos productos elaborados con ella (yogur, cuajada, queso, natillas, salsas diversas o croquetas entre otros). Por otra parte, hay que tener en cuenta que muchos fabricantes utilizan ingredientes que pueden tener componentes alergénicos en la elaboración de sus productos. Así, se recomienda mostrar especial interés a la etiqueta y a la lista de ingredientes de los productos que consumen los niños.
Con el fin de mantener un consumo de calcio adecuado y no exponer al niño a alimentos alergénicos, una medida especialmente recomendada por pediatras y nutricionistas es optar por la leche de soja y los derivados de la misma como el tofu. Esta leche, a diferencia de la de vaca, carece de las proteínas que provocan la alergia, así como de lactosa, otro nutriente que provoca intolerancias alimentarias.

 

La leche de soja es una fuente excelente de aminoácidos esenciales, necesarios para el crecimiento y el desarrollo del niño. Por tanto, la calidad de las proteínas es muy buena y equivalente a las de origen animal. El perfil de grasas que ésta presenta es muy saludable, ya que carece de colesterol y presenta una buena proporción de grasa poliinsaturada. Además, contiene hierro, calcio (suelen ir enriquecidas en este nutriente), vitamina E y vitaminas del grupo B.

 

Fuente: Comsumer

Frutas frescas, desengrasantes naturales

Frutas frescas, desengrasantes naturales

Las frutas frescas son muy apropiadas para limpiar el organismo de impurezas, toxinas o desechos; sobre todo, tras un periodo de excesos alimenticios, como ha sido la Navidad.

Según los expertos, ayudar un solo día, tomar infusiones, beber mucha agua y zumos naturales; consumir más fibra y menos proteínas de origen animal, son solo algunas medidas saludables que podemos tomar para equilibrar nuestro organismo, tras un periodo prolongado de excesos.

El homeópata y naturópata, Jorge Echeverri, señala que los procesos de desintoxicación del metabolismo deben mantenerse de 10 a 15 días. Durante esta etapa, deben sustituirse los productos enlatados, embutidos, bebidas gaseosas, carnes rojas y bollería, por alimentos más saludables, como los ricos en fibra, verduras, frutas y hortalizas. Así, se puede optar por la piña que es alta en fibra y un excelente desintoxicante. Para los desayunos y meriendas podemos incluir también cereales integrales como arroz, avena y maíz.

Una parte de la desintoxicación procede del ayuno de un solo día, momento en el que se realizarán tres comidas únicamente y, en las que, se incluirá una sola fruta que será consumida durante estas tres comidas y, también, a la hora de merendar.

Si optamos por los zumos, los expertos recomiendan tomarlos durante todo el día y no añadirles ningún tipo de azúcar. Además, disfrutaremos de ellos, justo una hora antes o una hora después de las comidas, nunca durante éstas, ya que, al parecer, como postre no son apropiadas: “pues dificultan la digestión”, según el experto.

Como complementos naturales, la yerbabuena, la manzanilla y paraíso son muy populares como depurativos. Entre las terapias alternativas, se encuentra la “limpieza ayurvédica” que consiste en tomar en ayunas y, durante una semana, un litro y medio diario de agua hervida tibia, que contenga una cucharada de agua de mar.

Sin embargo, hemos de saber que la técnica “depurativa” o el ayuno continuado pueden traer problemas a nuestro organismo y tener consecuencias impredecibles, además de ser muy peligroso; sobre todo, sin el oportuno control de un profesional. De ahí que antes de hacerla, consultemos a los expertos.

Ortorexia nerviosa - Cuando comer sano deja de ser sano

Está surgiendo un nuevo tipo de trastorno alimentario, que consiste en obsesionarse por mejorar el estado de salud a través de la alimentación. La Asociación suiza para la alimentación afirma que esta nueva ola de obsesión alimentaria, conocida como “ortorexia” u “ortorexia nerviosa” —del griego “orthos”, que significa recto y correcto, y “orexis”, apetito—, está alcanzando proporciones alarmantes.

Ya sea en busca de una cura para un trastorno específico, o simplemente excediéndose en su preocupación por llevar una alimentación sana, los ortoréxicos desarrollan sus propias reglas alimentarias, cada vez más específicas. Dedican cada vez más tiempo a resolver cómo cumplir su régimen dietético autoimpuesto y se ven obligados a planear sus comidas con varios días de antelación. Tienden a llevar un “equipo de supervivencia” con su propia comida cuando salen, ya que no pueden comer los alimentos disponibles por miedo a las grasas, las sustancias químicas o el ingrediente al cual le tengan fobia.
Para seguir un régimen de este tipo estas personas hacen prueba de una gran fuerza de voluntad, lo que hace que se consideren superiores a las personas que no son capaces de semejante autocontrol. “Alguien que se pasa el tiempo comiendo galletas de quinoa y tofu puede sentirse tan santo como si hubiera dedicado su vida a ayudar a los desamparados”, señala el Dr. Steve Bratman, que fue el primero en describir la ortorexia en 1997. Por el contrario, si el ortoréxico rompe sus votos y sucumbe a la tentación de los alimentos “prohibidos”, se siente culpable y corrompido, lo que les lleva a castigarse con reglas dietéticas aun más estrictas o con abstinencia. Este comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia nerviosa, sin embargo, los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma.

En Europa se nos bombardea actualmente con información sobre lo que es “bueno” y lo que es “malo”. Los temores relacionados con los alimentos y el movimiento de defensa de la alimentación orgánica han añadido complejidad a las decisiones que las personas tienen que tomar en materia de alimentación. La Dra. Bettina Isenchmid, especialista en trastornos alimentarios en L’Hôpital de l’Isle de Berna, cree que este enfoque sobre los alimentos buenos y malos es problemático y provoca, en la sociedad occidental moderna, una relación cada vez más neurótica con la alimentación. La salud es ahora una consideración importante para los europeos a la hora de planificar el menú. ¿Cómo podemos lograr dar a la alimentación sana su justa importancia sin que se convierta en una obsesión?

Como en la mayoría de los aspectos de la dieta, la clave reside en la moderación. Cualquier cambio en la elección de los alimentos que forman parte de su dieta debe hacerse de forma gradual y de una manera que encaje con los gustos y el estilo de vida de cada persona. Llevar una alimentación sana debería tener un efecto positivo para la salud sin por ello dejar de disfrutar de la vida o ver afectadas las relaciones con los demás. Para dilucidar si alguien tiene en mente alimentarse de forma sana o si se está obsesionando con el asunto, sugiérale que pruebe el “test del Dr. Bratman para la ortorexia”